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Foodiverse: integración agroindustrial para llevar la IV gama hacia una nueva generación de Fresh Convenience

Revista Alimentaria

7 de octubre, 2026

La evolución de la IV gama está llevando a la industria hortofrutícola mucho más allá del concepto tradicional de fruta y hortaliza lavada y envasada.


La evolución de la IV gama está llevando a la industria hortofrutícola mucho más allá del concepto tradicional de fruta y hortaliza lavada, cortada y envasada. El consumidor demanda productos que reduzcan el tiempo de preparación, pero también espera frescura, seguridad alimentaria, variedad, calidad sensorial y, cada vez más, atributos nutricionales y ambientales.

En este contexto, Foodiverse ha construido un modelo agroindustrial que integra diferentes eslabones de la cadena de valor, desde la producción agrícola hasta el desarrollo, procesado, envasado y comercialización de alimentos frescos y listos para consumir o cocinar.

Actualmente, el grupo cuenta con nueve plantas productivas en Europa y trabaja con una cartera de más de 1.600 referencias, según los datos comunicados por la compañía en 2025.

Esta integración constituye uno de los elementos más relevantes de su estrategia: controlar una parte significativa de la cadena permite abordar la calidad y la seguridad no como etapas aisladas, sino como un sistema industrial conectado.

 

Del campo a la planta de procesado

En productos mínimamente procesados, la calidad industrial comienza en la materia prima. Variedad, momento de recolección, condiciones de cultivo, calibre, firmeza y estado fisiológico condicionan el comportamiento posterior durante el procesado y la conservación.

Foodiverse trabaja con producción agrícola propia y una red de productores, además de gestionar explotaciones agrícolas en España e Italia. La compañía ha señalado que actualmente gestiona más de 2.700 hectáreas en ambos países.

Esta conexión entre agricultura y transformación permite trabajar sobre parámetros que resultan determinantes para la IV gama. No todas las variedades de lechuga, zanahoria, rabanito, calabacín o hierbas aromáticas presentan el mismo comportamiento después del corte. La selección de materias primas adaptadas al proceso puede contribuir a mejorar la estabilidad, reducir mermas y optimizar la vida comercial.

El concepto de integración vertical adquiere así una dimensión tecnológica: la fábrica empieza a diseñarse en el campo.

 

El procesado mínimo como operación de precisión

El desarrollo de IV gama exige controlar numerosas variables simultáneamente. Lavado, selección, corte, centrifugado, secado, mezcla y envasado deben ejecutarse bajo condiciones reproducibles.

El corte, por ejemplo, no es únicamente una operación mecánica. El daño producido sobre los tejidos vegetales puede modificar la respiración, favorecer reacciones enzimáticas y acelerar determinados procesos de deterioro.

La industria debe buscar, por tanto, una combinación entre productividad y precisión. El aumento de velocidad de una línea no puede traducirse en un incremento proporcional del daño mecánico o de las mermas.

Esta necesidad explica la importancia de la automatización, los sistemas de control y el diseño específico de maquinaria para cada formato y materia prima.

 

Seguridad alimentaria como eje transversal

Los productos fresh-cut presentan una característica fundamental: mantienen buena parte de las propiedades del alimento fresco, pero han sufrido operaciones que modifican su estructura.

El corte genera superficies expuestas y puede favorecer la transferencia de microorganismos si las condiciones higiénicas no están adecuadamente controladas. Por ello, la seguridad alimentaria debe abordarse desde la producción primaria y continuar durante toda la transformación.

Foodiverse ya había reforzado este ámbito mediante proyectos destinados a homogeneizar procedimientos de seguridad alimentaria y calidad dentro del grupo. En inversiones comunicadas en 2021, la compañía informó además de la construcción de laboratorios internos en tres plantas y de mejoras en procesos de calidad.

En una estructura multinacional, esta estandarización resulta especialmente relevante: diferentes instalaciones y mercados deben trabajar bajo criterios compatibles, aunque cada planta pueda mantener particularidades relacionadas con sus productos y procesos.

 

La cadena de frío como proceso industrial

La refrigeración constituye otro de los pilares de la IV gama. La temperatura afecta a la velocidad de las reacciones fisiológicas y químicas y condiciona el comportamiento microbiológico.

Por ello, mantener una temperatura adecuada no es solamente una cuestión logística. Es parte del propio proceso de conservación.

 

Desde la salida de campo hasta la recepción del producto terminado, la cadena debe minimizar fluctuaciones y puntos de riesgo. En una industria de vida útil relativamente corta, cada etapa tiene impacto sobre el tiempo disponible para comercialización.

La digitalización puede aportar aquí nuevas herramientas mediante sensores, registros automáticos y análisis de datos. El siguiente paso consiste en utilizar esa información no solamente para verificar el cumplimiento de las condiciones establecidas, sino para desarrollar modelos predictivos capaces de anticipar el comportamiento del producto.

 

Del producto fresco a Fresh Convenience

La evolución de Foodiverse refleja también una ampliación del concepto de IV gama. La compañía trabaja actualmente con categorías que incluyen ensaladas, vegetales en diferentes formatos, fruta cortada, zumos, smoothies, cremas, gazpachos, sándwiches, wraps y productos listos para cocinar o calentar.

La tendencia apunta hacia lo que la propia compañía denomina Fresh Convenience: alimentos frescos que reducen operaciones domésticas sin renunciar a la percepción de producto saludable y reciente.

Esta transformación obliga a desarrollar tecnologías diferentes según la categoría.

Una ensalada de hoja requiere controlar fundamentalmente hidratación, oxidación, textura y microbiología. Un plato preparado introduce además variables asociadas al tratamiento térmico, formulación, regeneración y comportamiento del envase. Una fruta cortada presenta otros problemas relacionados con pardeamiento, pérdida de firmeza y exudación.

La diversificación exige, por tanto, plataformas tecnológicas especializadas.

 

Innovación en formatos y formulaciones

La innovación no se limita al desarrollo de nuevas recetas. También afecta al formato industrial.

Foodiverse ha comunicado, por ejemplo, el desarrollo de salad kits en bolsa XL, ensaladas completas con mayor contenido proteico, bowls, platos vegetales y soluciones microondables.

Este tipo de formatos responde a una transformación de las ocasiones de consumo. La ensalada deja de ser necesariamente un acompañamiento y puede convertirse en un plato completo; los vegetales pasan de ser una materia prima que requiere preparación a un producto listo para cocinar; y los formatos individuales o familiares permiten adaptar la cantidad al momento de consumo.

Desde la perspectiva industrial, cada nuevo formato implica retos de formulación, dosificación la memoria anual de Foodiverse correspondiente a 2024, la compañía ha trabajado en reducción de gramaje, utilización de monomateriales y materiales reciclados. Sus ensaladas completas incorporan un mínimo del 80 % de rPET y son recicl, packaging, estabilidad y logística.

 

Packaging: conservar y reducir impacto

El envase desempeña una función crítica en la conservación de alimentos frescos. Debe proteger el producto, facilitar su manipulación y, en determinados casos, contribuir al mantenimiento de una atmósfera adecuada.

Al mismo tiempo, la presión para reducir el impacto ambiental está impulsando modificaciones en materiales y formatos.

Según la memoria anual de Foodiverse correspondiente a 2024, la compañía ha trabajado en reducción de gramaje, utilización de monomateriales y materiales reciclados. Sus ensaladas completas incorporan un mínimo del 80 % de rPET y son reciclables, mientras que algunas referencias se comercializan en bowls de cartón.

El desafío técnico consiste en evitar que una reducción de material comprometa la conservación del alimento. En productos de vida útil corta, packaging y seguridad alimentaria deben analizarse conjuntamente.

 

Economía circular y valorización de subproductos

La eficiencia industrial también se mide por la capacidad para aprovechar las materias primas.

El procesado de frutas y hortalizas genera hojas, tallos, pieles, recortes y otras fracciones que pueden tener diferentes vías de valorización. Foodiverse ha comunicado que, dentro de su estrategia de economía circular, durante 2024 dio una segunda vida como alimento para ganado a más de 7.400 toneladas de restos, materias primas vegetales y mermas no aprovechables para su actividad principal. También destinó otros subproductos a compostaje, abono y producción de biogás y electricidad.

Esta estrategia transforma la gestión de residuos en una cuestión de ingeniería de recursos. El objetivo ya no es únicamente reducir la cantidad de residuos generados, sino identificar para cada corriente el destino que permita conservar el mayor valor posible.

 

Hacia una fábrica más conectada

La próxima evolución del modelo pasa por una mayor digitalización de las operaciones.

La integración de datos procedentes de agricultura, producción, calidad, logística y ventas puede generar una visión completa del comportamiento del producto. Esto permitiría relacionar variables agrícolas con rendimiento industrial, mermas, vida útil y demanda.

La inteligencia artificial puede encontrar aquí aplicaciones en previsión de demanda, mantenimiento predictivo, control de calidad mediante visión artificial y optimización de parámetros productivos.

El objetivo final sería construir una cadena en la que la información circule en ambas direcciones: desde el consumidor hacia la fábrica y desde la fábrica hacia el campo.

 

Una plataforma para la nueva generación de frescos

Foodiverse representa, en definitiva, una evolución desde el concepto clásico de fabricante de IV gama hacia un modelo agroindustrial integrado de Fresh Convenience.

Su actividad combina producción agrícola, transformación, innovación de producto, seguridad alimentaria, packaging, logística y comercialización. La compañía ha comunicado además que su red europea está formada por nueve plantas en España, Alemania, Suiza e Italia.

El principal reto para los próximos años será conseguir que esta integración sea cada vez más eficiente. La industria deberá producir con menos recursos, reducir desperdicios, mantener estándares elevados de seguridad y responder a un consumidor que busca alimentos frescos y saludables con una preparación mínima.

En ese escenario, la IV gama deja de ser simplemente una categoría de productos para convertirse en un campo de innovación tecnológica multidisciplinar, donde agricultura de precisión, ingeniería alimentaria, microbiología, automatización, ciencia de materiales y análisis de datos convergen.

Y es precisamente en esa convergencia donde se encuentra la siguiente etapa de desarrollo de la alimentación fresca: pasar de procesar productos frescos a diseñar sistemas completos capaces de preservar, optimizar y aportar valor a la frescura desde la semilla hasta el lineal.


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