Antonio Carpintero: "El relato en Europa lo tenemos que hacer nosotros"
Revista Alimentaria
5 de octubre, 2026
Intertropic, 8 meses de vida, una campaña europea en marcha, un observatorio en diseño y una extensión de norma de calidad para entrar a la Asamblea.
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El pasado 8 de septiembre en Madrid, Intertropic abrió la temporada del mango español con un acto que se parecía poco a la presentación de producto habitual. Hubo un panel sobre consumo y bienestar, un show cooking planteado para activar los cinco sentidos y un brunch en el que el mango aparecía en preparaciones que la mayoría de los asistentes no habría asociado con esta fruta. Entre el público había técnicos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
“Han visto de primera mano en qué se invierten los fondos. Nos han dicho que de todos los actos a los que habían ido, este ha sido el que más les ha gustado.” comenta Antonio Carpintero, Director Deneral de la Organización Interprofesional del Aguacate y el Mango de España, esa frase vale más que cualquier métrica de asistencia. Lleva ocho meses en el cargo y todo lo que ha hecho hasta ahora responde a una misma preocupación: que quien paga vea el retorno.
Antonio Carpintero, Director General de Intertropic
Una interprofesional que tardó tres años en arrancar
La cronología ayuda a entender la prisa. Intertropic se funda en noviembre de 2022. El Ministerio no la reconoce como organización interprofesional agroalimentaria hasta noviembre de 2023. Y la primera extensión de norma, el instrumento que permite recaudar de todo el sector y disponer de fondos propios, no llega hasta agosto de 2025. Solo entonces la entidad empieza a tener con qué dotarse de estructura profesional.
Carpintero firma el 30 de diciembre. Su incorporación fue aprobada por unanimidad, siendo este uno de los pocos cargos en ser aprobados obligatoriamente por la Asamblea. Se encontró con dos cosas sobre la mesa. Una, un programa europeo de promoción que los responsables anteriores habían solicitado y que había que poner en marcha. Dos, un sector que llevaba desde agosto declarando y pagando sin haber visto todavía una sola acción.
“Han sido inicios muy complejos, Prácticamente esto ha sido como un embarazo. Meses preparando todo, y no solo preparando.” El programa europeo se había firmado en enero y la campaña del aguacate se cerraba a finales de abril. Perderla habría significado perder un año entero dentro de un programa que dura tres. Así que arrancó una contrarreloj con la agencia de ejecución para tener spots de televisión, visitas y eventos en los cuatro mercados del programa: España, Francia, Italia y Reino Unido.
La campaña, “Aguacate y Mango de Europa: Frutas con Corazón”, moviliza más de nueve millones de euros con cofinanciación europe. La idea vertebral es lo que Antonio llama un contrato con uno mismo: “Tú te cuidas y él te cuida.” El consumidor cuida su alimentación y estos dos productos le devuelven energía y nutrientes. Sin renuncias, insiste. “Comer sano no significa renunciar a placeres.”
Mientras tanto, había que seguir gestionando la casa. “Tengo grupos con otras interprofesionales y mucha gente ve la velocidad de crucero que llevamos”, dice, y se corrige enseguida para no parecer vanidoso. La velocidad tiene una explicación práctica.
Un director de fuera
Antonio no viene del sector. Es madrileño, vivía en Sevilla y no había trabajado antes con aguacate ni con mango. Lejos de ocultarlo, lo presenta como una de las decisiones más inteligentes que tomó el sector.
“El sector se quiso dotar de una dirección que no tuviera nada que ver con productores, con asociaciones ni con comercializadores”, explica. Se buscaba además a alguien ajeno geográficamente. La Axarquía y la Costa Tropical concentran la producción. La interprofesional quería evitar que se la identificara con un solo territorio. En la primera entrevista como candidato alguien se lo planteó abiertamente: la producción está en Málaga.
Él respondió que se mudaría. Hace quince días cumplió. Compró casa en Málaga, dejó la de Sevilla el 31 de agosto y ahora vive allí.
Con el 100 % del mango europeo, la pregunta ya no es quién compite, sino quién escribe el relato
Ese origen externo explica también su insistencia en la comunicación. Cuando empezó a asistir a actos y reuniones se encontró siempre con la misma escena. “La gente nos decía: no sabemos nada, nadie nos explicó nada. Lo único que sabemos es el céntimo que tenemos que declarar.” Otro pago, otro cargo. Su respuesta fue ofrecerse a ir tantas veces como hiciera falta a cualquier sitio donde le llamaran, a contar qué se hace con ese dinero. Y rediseñar la web entera como canal de comunicación hacia el sector y hacia el consumidor. El calendario, el origen y un letrero cambiado
El problema comercial de los tropicales españoles está claro, el consumidor ha dejado de saber cuándo es la temporada de casi nada.
El aguacate está ya en aproximadamente ocho de cada diez hogares españoles, con un consumo en el entorno de los dos kilos por persona yaño. El mango va por detrás, en torno a un kilo y presente en la mitad de los hogares. Pero ambos se encuentran en el lineal los doce meses del año, y esa disponibilidad permanente ha borrado la referencia de origen. La buena temporada del mango español es septiembre y octubre. La del aguacate español va aproximadamente de noviembre a abril. Fuera de esas ventanas, lo que hay en el lineal suele venir de otro sitio.
De ahí nace uno de los proyectos que la interprofesional tiene en diseño: un observatorio que, entre otras funciones, sirva para detectar y advertir etiquetados de procedencia incorrectos. Antonio cuenta una escena que ya ha vivido en persona, sin dar nombres de cadenas. En julio, en un supermercado, se acercó al responsable de sección y le señaló un aguacate con origen España. “Le dije: perdona, en julio esto no puede ser procedencia española, lo siento. No hay.” El encargado fue a preguntar. Cuando volvió a pasar por el pasillo, el letrero estaba cambiado.
El mensaje que quiere trasladar al consumidor es que mire la etiqueta, y que aprenda a distinguir.
“Los que conocemos un poco el producto, cuando lo ves, dices: ese no es de España. El color, la textura, cuando lo coges se nota.”
La calidad como norma, no como recomendación
La parte menos amable de la conversación tiene que ver con el propio sector. Este año Intertropic aprobó unas recomendaciones mínimas para la cosecha del mango. No fijan una fecha de corte, sino una serie de parámetros de madurez que se miden con tecnología no invasiva antes de recolectar.
La razón es técnica y comercial a la vez. El mango y el aguacate son frutas climatéricas: completan su maduración fuera del árbol. Pero si el fruto no ha alcanzado una madurez fisiológica suficiente en el árbol, nunca desarrollará después la madurez que hace que la experiencia en boca sea la que el sector promete. “Este producto, cogido cuando tiene que cogerse, da una experiencia extraordinaria”. Ahí está la ventaja competitiva de producir en Europa: no tener que viajar permite recolectar en el momento óptimo.
El riesgo es que alguien coseche antes de tiempo para capturar un precio superior de mercado. “No basta con que nosotros estemos haciendo promoción constantemente, gastando mucho dinero, para que luego en la experiencia del consumidor haya personas que se la carguen.” El daño no se queda en el operador que se adelanta: repercute en toda la categoría.
Por eso la interprofesional trabaja en una extensión de norma de calidad que está prácticamente terminada y que se presentará en un horizonte corto a la Asamblea, y de ahí al Ministerio para su aprobación definitiva. Lo que hoy son recomendaciones voluntarias pasarán a ser obligaciones. El producto que no cumpla se retirará del mercado en fresco y la información se remitirá a las autoridades o a los clientes cuando corresponda.
Sin competidore en su ventana
España produce en torno al 70-80 % del aguacate europeo y España es el principal productor de mango de la Unión Europea y concentra la casi totalidad de la producción comunitaria. El resto del aguacate comunitario sale de Portugal, en buena medida en manos de operadores nacionales.
Con esos números, sacae una conclusión que va más allá de la promoción “El relato en Europa lo tenemos que hacer nosotros. No puede ser que nos lo haga otro país”. La superficie acompaña el argumento. El sector maneja alrededor de 24.800 hectáreas de aguacate y 6.150 de mango, y unas exportaciones que en 2025 llevaron más de 64.000 toneladas de aguacate solo a Francia. La interprofesional quiere convertir ese peso productivo en peso institucional, y llevar la defensa del sector a Bruselas. Portugal está impulsando su propia interprofesional.
Cuando exista será el momento de solicitar una interprofesional europea. “Eso para que veas que no paramos.”
En su ventana de producción, asegura, no tiene rivales. En aguacate podrían serlo Colombia, Israel o Marruecos, que además está enfrente y puede colocar fruta en 24 o 48 horas. Su respuesta apunta a dos frentes. El primero, la trazabilidad y el marco regulatorio: la normativa europea sobre fitosanitarios y fertilizantes es la más exigente, y lo que el productor sufre a diario como limitación debería venderse al consumidor como garantía. El segundo, el empleo y la riqueza que la producción genera en España. “Si hacemos las cosas bien, preservamos la calidad y sabemos comunicar las virtudes del origen, no tenemos competidores en nuestra campaña.”
Hay otra vía de entrada, el mango de avión, que él descarta por precio. “Sube el precio de una manera que no tiene nada que ver.”
Agua, gente y dos meses y medio
Los retos que enumera son de otro orden. El primero es el agua, y su diagnóstico va contra la corriente del año. Ha llovido mucho, los embalses de la zona están llenos y eso, dice, es precisamente el riesgo: “Ahora no podemos caer en la tentación.” La dotación de los productores no depende de que llueva, sino de los hectómetros cúbicos que asignan la cuenca hidrográfica y las comunidades de regantes, y hoy no son suficientes para las plantaciones existentes. Los proyectos aprobados, la planta desaladora y las aguas regeneradas, siguen siendo necesarios, con una advertencia sobre el coste final: si el agua sale demasiado cara, el cultivo deja de ser viable.
Unir a Granada, Canarias y el Cantábrico bajo una casa común, sabiendo que no se cae bien a todos
Sobre el reproche recurrente del consumo hídrico de estos cultivos, no lo esquiva. Consumen agua. Pero pide que se mire la eficiencia con la que trabaja el sector, que califica de increíble, y que se aplique la misma vara a otros cultivos de los que no se habla.
El segundo reto es la gente. El relevo generacional choca con una imagen del campo anclada en hace cincuenta o sesenta años, cuando la industria asociada está cada vez más tecnificada. Y por debajo hay un problema más inmediato de personal cualificado: cuesta llevarlo a determinadas zonas, y donde el turismo ha tensionado el precio de la vivienda, el sueldo necesario para que alguien pueda vivir allí deja de ser asumible.
El tercero es de calendario. La ventana grande de cosecha del mango dura seis u ocho semanas. El año pasado se declararon 55.500 toneladas en dos meses y medio. Sacar ese volumen al mercado sin hundir el precio exige ampliar la base de consumidores que conocen el producto, lo valoran y están dispuestos a pagar lo que cuesta producirlo. Este año las previsiones apuntan a una caída de entre el 20 y el 30 % en volumen, con efecto sobre calibres y calidad, y las temperaturas altas pueden adelantar la recolección y concentrar todavía más la oferta.
La casa de todos
Queda el reto que Carpintero considera más difícil porque no depende de ninguna administración. “Tenemos que permanecer unidos como sector. Hemos empezado unidos, pero tenemos que conseguir estar unidos.”
Eso significa integrar a quienes todavía miran la interprofesional con recelo. Granada, por ejemplo, no estaba representada en la Junta Directiva.
Fueron a verlos con un argumento sin retórica: la extensión de norma se someterá a la Asamblea y posteriormente al Ministerio para su tramitación y, en su caso, aprobación. El mapa que dibuja
incluye Canarias, la Comunidad Valenciana, Galicia, Asturias y el País Vasco, donde también se está produciendo aguacate, además de Andalucía. “Esto se tiene que identificar como la casa del sector para toda España.” Y admite que el objetivo tiene un coste personal: “Te das cuenta de que no a todo el mundo le puedes caer bien.”
Su método para evitar el aislamiento es abrir la puerta. Quiere un canal en la web donde cualquiera pueda mandar recomendaciones y sugerencias cuando le apetezca. “Yo soy como un brainstorming. Probablemente te puedo decir un montón de ideas y el 99 % serán chorradas, pero con que una sea válida habrá merecido la pena.”
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