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Cmo catar el vino paso a paso

Botella de vino tinto sirviendo copa
Botella de vino tinto sirviendo copa

Fuente: Revista Alimentaria | 27/03/2020

El vino es una bebida arraigada a la tradición española y que puede acompañar comidas y picoteos sin importar el momento del día. Además, cabe destacar que el vino es una bebida muy valorada no solo en nuestro país, sino de manera internacional. En la mayoría de las celebraciones, se da la opción de acompañar los platos elaborados con un vino que potencie el sabor del plato. Sin embargo, en muchas ocasiones, cuando nos dan a probar un vino para escogerlo o no, no sabemos en qué nos debemos de fijar a la hora de catarlo.

Por ello, desde las bodegas de Príncipe de Viana, con el fin de amenizar todo este periodo de confinamiento en casa a causa del COVID-19, presentan con el apoyo de la enóloga de la bodega, Isabel López de Murillas, catas de vino a través de su instagram para que el consumidor sepa cuáles son las claves a seguir.

 

Condiciones previas

En cuanto a el lugar, que los espacios sean luminosos y de tono blanco ayuda a que se observe mejor el tono del vino y además nos ayuda a estar más relajados.

 

A pesar de que una cata puede realizarse en cualquier momento o lugar, hay una serie de preferencias que pueden ayudar a que la cata sea más fácil.

 

También son importantes nuestros sentidos, cuanto menos afectados estén por alimentos mucho mejor. Por ello, se recomienda que, a la hora de catar, no se haga comiendo ni se haya comido recientemente. Al igual que si la sala está libre de olores fuertes, extraños o perfumados, nuestra cata no se verá influenciada por factores externos.

Además, la copa de cata debe ser adecuada, para ello, debemos optar por una copa incolora, de pie largo y boca superior más estrecha que el ecuador o balón (copas con forma de tulipán).

 

Jovenes bebiendo bino tinto y blanco

Jovenes bebiendo vino en copa de vino tinto y blanco.

 

El proceso de cata, vista, olfato y boca.

Se trata de agudizar al máximo nuestros sentidos. El único que podemos dejar aparcado es el sentido del oído (¡salvo que se trate de escuchar catas dirigidas!).

En primer lugar, empleamos el sentido de la vista para percibir si el vino está limpio o turbio y definir su color.

Posteriormente, damos paso al sentido del olfato, haciéndolo a copa parada y luego moviéndola, para intentar percibir tanto la intensidad de los aromas, como realizar la descripción de estos, según el vino que se trate (florales, frutales, especiados…). Los aromas pueden percibirse de modo directo (mediante la nariz) o por vía retronasal (ya en la boca).

Finalmente, el vino es introducido en la boca, donde aparte de contribuir a percibir aromas, como acabamos de ver, también lo degustaremos y utilizaremos ahí el sentido del tacto, sabiendo, gracias a su paso por la boca y paladar, si se trata de un vino sedoso, áspero, redondo, ligero, estructurado… etc.


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