¿Qué causa las alergias alimentarias y cómo tratarlas?

Las alergias alimentarias son un problema que va en aumento y que afecta no solo al paciente que la padece, sino también a su familia. Además, cuando alguien sufre una alergia, implica normalmente más problemas, como por ejemplo el desarrollo de otras alergias, que pueden ser o no alimentarias, o provocar la desnutrición de quien la padece si no cuida adecuadamente su alimentación.

El centro tecnológico especializado AZTI, en colaboración con Fundación Seguridad Alimentaria y Prevención de Alergias (FSA), dio respuesta a través de un seminario online a algunas cuestiones como las diferencias con las intolerancias, los factores que las desencadenan o la mejor manera de hacerlas frente. Para ello, han contado con la presencia del Dr. Ignacio J. Ansotegui, Ex Presidente de la Organización Mundial de la Alergia (WAO) y secretario de la Fundación Seguridad Alimentaria y Prevención de Alergias.


 

Alergias, intolerancias y sus diferencias

“La alergia es una respuesta adversa ocasionada por mecanismos inmunológicos que ocurren posterior al contacto con algún alimento específico”, definía el Doctor. "Mientras que la intolerancia es una reacción no inmunológica que puede ser metabólica, tóxica, farmacológica o de mecanismos desconocidos. Y no todas son verdaderas".

“Tanto la intolerancia como la alergia existen en todo momento, no afectan un día sí y otros no: cuando alguien tiene una alergia o una intolerancia, cada vez que toma el alimento, se van a producir síntomas, en mayor o menos grado”, explicaba de manera muy explícita el doctor.

Ambas son reacciones adversas a un alimento en concreto. Sin embargo, son dos bloques diferentes con síntomas y fuentes diferentes.

El experto señaló que aproximadamente 520 millones de personas pueden estar sufriendo de alergia a los alimentos en el mundo. La prevalencia media de alergia a alimentos es del 5% en adultos y del 8% en niños.

 

Qué factores tienden a producir las alergias

A pesar de que cada alergia puede ocurrir en diferentes edades, se observa que los niños tienden a desarrollar mayores alergias al huevo, la leche, o los cereales, pero estas tienden a desaparecer con el paso del tiempo. Sin embargo, otras pueden desarrollarse en la edad adulta, como puede ser al marisco o a los frutos secos, y suelen ser permanentes.

Además de la edad, explicaba el doctor, hay más factores que pueden influir en la existencia de alergias, entre ellos: “La carga genética; la predisposición del sistema inmunológico a sufrir una alergia, como por ejemplo niños que ya tienen dermatitis atópica tienen mayor predisposición a tener alergias alimentarias también; la deficiencia de vitamina C; una baja exposición a microorganismos; la forma de cocinar, el tiempo y la ruta de exposición a los alimentos; la obesidad, o nuestra barrera intestinal, si está íntegra o dañada".

Asimismo, el experto añadía que los aditivos alimentarios, las sustancias que son agregadas a los alimentos para mejorar su color, textura, sabor… son fuentes posibles de algunas alergias.

 En cuanto a los síntomas, pueden ser digestivos, diarrea, vómitos y dolor abdominal; y también pueden ser orales, como picor de boca e incluso inflamación de las mucosas, lo cual puede derivar en una anafilaxia y requerir ir a urgencias; o cutáneos, como urticaria.

 

Educación nutricional como solución principal


A la hora de diagnosticar, es importante saber cómo se tomó el alimento, cómo estaba cocinado, cuánta cantidad, si estábamos tomando medicamentos, si el paciente ya tenía alguna otra alergia... A veces es recomendable llevar un diario de qué alimentos se han tomado y qué síntomas se han producido.

Es importante, una vez detectado el alimento que causa la alergia, averiguar qué proteína concreta es la que produce el problema, ya que no todas las proteínas tienen el mismo riesgo de provocar reacciones adversas graves.

Una vez que la alergia se ha diagnosticado, la solución más adecuada es educarnos nutricionalmente. Las alergias pueden ocasionar una desnutrición en nuestro organismo si no tomamos a través de otras fuentes los nutrientes que nos aportaba el alimento que en concreto nos da alergia. El doctor incidía en este punto y en la importancia de educar al paciente, para que a pesar de no poder comer ciertos alimentos no tenga una pérdida de nutrientes.

El experto dio varios consejos para los pacientes con alergias:

  • En el caso de los niños pequeños, hay que supervisarles y enseñarles a no compartir alimentos.
  • A los niños mayores hay que enseñarles a preguntar antes de comer alimentos que no les hayan proporcionado sus padres o personas encargadas de su cuidado.
  • Aprender a leer las etiquetas.
  • Pedir ayuda siempre que se sospeche que se está sufriendo una reacción adversa.
  • Informar al personal de la escuela y de los centros de actividades de niños sobre las alergias alimentarias.
  • Aprender a reconocer los síntomas.
  • Establecer un plan de acción en caso de presentar reacción.

 

 

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