Pizza al estilo napolitano: la favorita de los verdaderos amantes de la pizza

El arte del pizzaiolo napolitano es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Cada 9 de febrero es uno de los días más felices para muchos; incluso, a algunos les parece mejor día para celebrar el amor que el propio 14 de febrero. Todo esto se debe a que es el Día Internacional de la Pizza.

Por ello, hemos querido conocer un poco más sobre este alimento, tanto a nivel culinario como nutricional, de la mano de la nutricionista Belén Siscar Alos, del Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de la Comunitat Valenciana, CODiNuCoVa.

Uno de los estilos más famosos y favorito de los amantes de la pizza es el estilo napolitano. Para conocerlo mejor y por qué atrae tantos seguidores hemos hablado con los responsables de Bel Mondo, una trattoria italiana tradicional en el centro de Madrid, que transporta a la Italia más profunda con tan solo poner un pie dentro. Esta trattoria es tan reconocida porque sus pizzas napolitanas se hacen con 6 horas de descanso, 2.000 kg de horno Marana, llamas a 420° y 90 segundos de cocción.

“Hacemos las cosas con pasión. Toda la squadra de pizzería viene directamente de Nápoles, y cuidan al detalle cada una de las pizzas que se elaboran, porque ponen todo su entusiasmo en ello y no lo tratan como una cosa más. Además, trabajamos con productos traídos directamente de Italia para garantizar la calidad deseada”, explican desde la trattoría.

El origen y la historia de la pizza

Tal como nos cuentan desde Bel Mondo, la pizza como la conocemos ahora nace en Nápoles, en el sur de Italia, alrededor del siglo XVII. Era un producto que comía la gente humilde, ya que no necesitas muchos ingredientes para hacerla. Era una comida popular de la calle.

A pesar de las muchas leyendas sobre su origen, muchos italianos sostienen que surgió en 1889 en Nápoles cuando el chef Raffaele Esposito decidió crear una pizza tricolor en honor a la bandera del país para la reina del imperio italiano, Margarita de Saboya. La receta, claro está, no podía ser otra que tomate, mozzarella y albahaca, los colores de la bandera.

La pizza napolitana, considerada la mejor del mundo

Si esta pizza es la más elegida por los expertos en este plato, es por toda la elaboración, cariño y las manos que hay detrás, según nos cuentan desde Bel Mondo.

 

Es tal la importancia del arte del pizzaiolo, que ha sido reconocido Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

 

“El momento de amasarla, tratarla y conseguir una masa tierna, elástica y delgada. Su trabajo es muy importante, ya que deben saber adaptar la masa a la situación que la rodea, como la temperatura o la humedad del espacio. Por supuesto los ingredientes también harán la diferencia”, añaden.

 

Pizza y nutrición, ¿es tan insana como dicen?

Sí y no. Como nos explica la nutricionista Belén Siscar, depende de los ingredientes que elijamos, ya que su preparación al ser en horno no aporta un extra de calorías.

“La “pizza” clásica como la entendemos está compuesta por harinas refinadas y grasas vegetales, y los ingredientes que suele llevar son salsa de tomate con un alto contenido en azúcar, proteínas de baja calidad, salsas como barbacoa o carbonara, repletas de azúcar y poca o nula verdura”, explica, por lo que si vamos a consumir este tipo de pizzas es mejor reducirlas a 1, 2 veces al mes.

Si, por el contrario, la pizza está formada por harinas integrales, aceite de oliva virgen extra, salsa de tomate casera baja en azúcares, y la terminamos con una buena mozzarella de búfala, verduritas y atún, huevo, lacón, jamón serrano… sí podríamos considerarla un plato saludable, nos explica. De esta manera, podríamos incluirla una vez a la semana y seguir considerando que nuestra alimentación es saludable.


¿Pizza sana? Sí es posible.

Para lograr que este alimento tenga un buen aporte nutricional y esté dentro de nuestra dieta saludable, Belén Siscar nos aconseja distintas variantes que se pueden hacer en casa para no dejar de disfrutar del sabor tan delicioso de la pizza.

Aparte de con harinas integrales, puede utilizarse harina de garbanzos. También se puede hacer una base con verduras, por ejemplo brócoli o coliflor; o súper proteicas para aquellos que quieran mejorar su composición corporal, por ejemplo con bases de atún o pollo. Siscar nos deja alguna de sus recetas de su perfil de Instagram.

 



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