La huerta de Navarra en primavera

Un patrimonio para saborear

  • |  Basqvium
  • |  05-06-2026

Con la llegada de los días largos y el ascenso de las temperaturas, la naturaleza se reactiva y las cosechas rompen a brotar. En Navarra, este ciclo natural inaugura una de las temporadas más vibrantes para los amantes del buen comer.

La huerta de Navarra, especialmente concentrada en la fértil Ribera del Ebro, desde Mendavia hasta Cortes, es una de las regiones agrícolas más prestigiosas de España gracias a su microclima idóneo y sus suelos ricos en nutrientes.

Y en estas fechas nos regala verdaderas joyas culinarias, tradicionalmente cultivadas en explotaciones familiares que han ido transmitiendo las técnicas y depurándolas a lo largo de generaciones, ganándose su aprecio por todo el país. Como amantes de la primavera, desde Basqvium os proponemos la siguiente selección:

 

Espárrago blanco de Navarra (IGP)

 

Considerado el rey de los espárragos, con su color blanco y su textura tierna y apenas fibrosa, tiene su origen histórico en la Ribera del Ebro durante el siglo XIX, gracias al microclima templado, las frías noches y el suelo fértil a orillas del río Ebro y el Ega.

Con el auge de la industria conservera local a mediados del siglo XX, el espárrago se transformó en un motor económico fundamental para los pueblos navarros.

A diferencia del espárrago verde, el espárrago de Navarra es blanco, lo que se consigue evitando que el brote reciba la luz del sol. Para ello, su cultivo requiere caballones (montículos de tierra) para mantener el espárrago cubierto de la luz solar y asegurar su color blanco característico. Además, el contraste térmico entre el día y la noche es lo que reduce el amargor natural del turión (el brote) y le aporta su sabor único.

El proceso de la cosecha es lento, ya que la planta tarda dos o tres años en producir espárragos aptos para el consumo. También requiere experiencia, ya que su recolección es totalmente artesanal; se recoge diariamente, desde finales de marzo hasta junio, de madrugada. Se corta cada brote bajo tierra de forma manual con un cuchillo especial ("trinchante") para preservar su textura y se selecciona en función de su grosor. Los espárragos destinados a su consumo en fresco se presentan enteros y limpios, mientras que los destinados a conserva podrán presentarse enteros o cortados.

El espárrago de Navarra cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP), bajo el paraguas de Reyno Gourmet, una figura que garantiza su procedencia y calidad. Disfrutar de ellos esta primavera es todo un lujo, ya que su precio ronda los 30 €/kg.

 

 

Alcachofa Blanca de Tudela

 

Conocida como la flor de la huerta navarra, es una maravilla de la naturaleza por su sabor y por su textura, siendo una de las verduras más ensalzadas en España.

Cultivada desde la época árabe en la Ribera de Navarra, se recolecta de octubre a junio; sin embargo, los meses clave son abril y mayo, que es cuando más destaca. Es un cultivo delicado, con un proceso manual de principio a fin, y la selección es muy exigente.

La "Blanca de Tudela", que es la única que se cultiva en Navarra, es una variedad precoz y pequeña, adaptada específicamente al clima y suelo de la zona. Se distingue de otras por su forma más redondeada y por tener un orificio circular en la parte superior, debido a que las hojas no llegan a juntarse para cerrar la cabezuela. Su zona de producción está constituida por 33 localidades del sur y suroeste de Navarra.

Su extraordinaria calidad es muy reconocida, además de su versatilidad culinaria, que permite disfrutarla confitada, a la brasa, en guisos o incluso cruda debido a su gran ternura. Más allá del festín gastronómico, su consumo tiene un sinfín de beneficios y se pueden considerar mágicas por sus propiedades medicinales y su alto contenido en fibra, lo que favorece una buena digestión, además de aportar vitaminas vitales.

También cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP), bajo el paraguas de Reyno Gourmet, una figura que garantiza su procedencia y calidad.

Los reyes de la primavera son, sin duda, las alcachofas y los espárragos, pero la fértil huerta navarra nos deleita también con guisantes, habas, acelgas, puerros o ajos tiernos, que van uniéndose a la corte según dicta la tierra.

La primavera nos invita a disfrutar de sus mejores tesoros. Es el momento perfecto para saborear alimentos de alta calidad, transformar cada comida en una experiencia delicatessen y brindar bajo el sol con una bebida refrescante.

En Basqvium Food, Culture & Luxury Experiences nos apasiona poner en valor nuestro rico patrimonio cultural y gastronómico, impulsando el descubrimiento y consumo de estos ingredientes excepcionales, ya que además, en la mayoría de los casos, sufren la competencia de países con menores costes laborales y cuyos productos se importan a granel a España para ser envasados.

En el caso particular de la alcachofa, en pocos años la superficie cultivada ha pasado de unas mil hectáreas a poco más de trescientas. Por ello, todos nosotros como consumidores, a través de nuestras elecciones, podemos influir de manera colectiva en el modo en que cultivamos, producimos y distribuimos los alimentos.

De ahí la importancia de fijarnos en el etiquetado y la procedencia del producto, que, como en el caso del espárrago, en más de una ocasión tiende a la confusión debido al parecido en los formatos de venta.

 

 

 



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