Claves para preparar menús saludables y navideños para las personas mayores

Los excesos de comida de las reuniones familiares en Navidad pueden ser perjudiciales para el estómago, especialmente el de las personas mayores, al ser mucho más sensibles. Por ello, es recomendable seguir algunas pautas nutricionales que eviten molestias o incluso algunos problemas más graves como el atragantamiento, de tal forma que puedan disfrutar de estas celebraciones con toda seguridad.

Conforme avanza la edad, se genera un aumento de grasa y una pérdida de musculatura en el organismo, así como alteraciones en el tubo digestivo, lo que disminuye la capacidad de absorber vitaminas y oligoelementos. Asimismo, las dificultades en la alimentación de las personas mayores pueden deberse a otros motivos como alteraciones de la dentición, la pérdida en la capacidad de oler y saborear, así como problemas de deglución.

 

“El cuidado de la salud bucodental de las personas mayores es clave para una nutrición adecuada. Es necesario fomentar un enfoque preventivo y de mantenimiento constante que permita la supervivencia del mayor número de dientes y durante el mayor tiempo posible. La masticación, individualizando cada caso, debe ser funcional y permitir una adecuada transformación del alimento, que debe ser sencillo, en un bolo alimenticio que pueda ser tragado con facilidad”, explica Manuela Escorial, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental.

 

Ante ello, lo común es que se intenten evitar alimentos de difícil masticación, como pueden ser frutas y verduras, lo que a su vez puede derivar en problemas de estreñimiento. Por eso, es recomendable la ingesta de fibra para evitar ciertas disfunciones intestinales, mejorar la tolerancia a la glucosa y disminuir los niveles de colesterol.

 

El menú navideño perfecto para nuestros mayores

Teniendo todos estos aspectos en mente, y de cara a las fiestas navideñas que se aproximan, los expertos de Sanitas recomiendan elaborar un tipo de menú que combine un plato fuerte con uno más ligero. En este sentido, por ejemplo, los hidratos de carbono y las proteínas son los dos tipos de alimentos que requieren más esfuerzo digestivo para el estómago. Asimismo, es importante no excederse en el consumo de dulces, puesto que muchas personas mayores sufren de problemas de azúcar. En cuanto a la carne, es preferible que sea tierna y no contenga mucha grasa.

 

“Un buen primer plato sería alguna sopa caliente, o incluso una crema de verduras o purés. En estos casos, recurrir a la texturización para conseguir una consistencia semisólida es muy acertado”, señala Cristina Morillo, nutricionista de BluaU de Sanitas. La texturización es una técnica con la que se procesan los alimentos de una forma distinta a la habitual. Por ejemplo, se espesan líquidos o se trituran sólidos, de tal forma que se consiga una consistencia adecuada para la ingestión de los mayores.

 

Como segundo plato, Cristina Morillo recomienda algún tipo de carne fácil de cortar o desmenuzar, como el cordero, de tal forma que se garantice que no tiene espinas. Como guarnición, se puede acompañar con un puré de patata. Otra opción puede ser unos canelones de verduras o verduras asadas como la calabaza o el calabacín, que adquieren una textura blanda al cocinarse. Es una forma de introducir la verdura con una texturización que no deteriore la dentadura y se trata de un plato nutritivo y de fácil digestión.

Por último, como postre, la nutricionista propone una crema fría de alguna fruta como mango, o frutos rojos, que es sencilla de elaborar en casa; así como yogur casero o, incluso, una mousse de chocolate, eligiendo siempre un chocolate con el menor contenido en azúcares posible (por lo menos que tenga más del 85% de cacao en su composición). En cuanto a los turrones, el más adecuado para los mayores es el blando. “Está bien procurar que los platos que coman las personas mayores sean de elaboración casera para poder controlar mejor tanto la textura como su valor nutricional”, concluye la experta.

Desde Sanitas Mayores se recomienda involucrar a los mayores en las tareas cotidianas de la Navidad, como puede ser realizar la decoración navideña, participar en la elaboración de los menús de Navidad o en la colocación de los turrones en bandejas o poner la mesa, así se evitará que sientan frustración por no ayudar en las típicas tareas de estas fechas.

 

 

 

 

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