Grasas saturadas e insaturadas: ¿Sabes cuáles te convienen?

Grasas

  • |  Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT)

A partir del 1 de abril de 2021, la Unión Europea limita el contenido de grasas trans en los alimentos. Coincidiendo con esta fecha, Ángel Gil, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), analiza los distintos tipos de grasas presentes en nuestra dieta y su efecto sobre la salud.

Entre todas ellas, destacan los aceites de oliva por su alto contenido en ácidos grasos insaturados y la presencia de compuestos bioactivos que ejercen un efecto muy beneficioso para la salud.

Tal y como recuerda Ángel Gil, "desde el 1 de abril es de obligado cumplimiento en todos los Estados miembros que los productos alimenticios contengan menos de un 2% de la energía en forma de ácidos grasos trans, que son muy negativos para la salud porque inducen enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras patologías crónicas. Hace ya algunos años, estos ácidos grasos se empleaban de forma habitual en alimentos como margarinas o productos de pastelería".

A pesar de esta advertencia, el experto recuerda que "la grasa es esencial para la vida, y organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomiendan que los adultos debemos tomar entre el 20% y el 35% de nuestra energía en forma de grasa".

Y aclara: "Lo que está limitado es el consumo de grasas saturadas: la EFSA recomienda que se consuman lo mínimo posible. Podemos encontrar un contenido elevado de grasas saturadas en alimentos de origen animal, como el tocino, el sebo y los lácteos, pero también en productos de origen vegetal, como algunos aceites: el aceite de coco y el de palma tienen cantidades muy altas de ácidos grasos saturados".

Por otro lado, tenemos las grasas insaturadas que, como indica Ángel Gil, se dividen en dos tipos: "Por un lado, las grasas insaturadas esenciales, aquellas que solo podemos tomar a través de los alimentos. Son los ácidos grasos esenciales, el ácido linoleico y linolénico. Y luego está el ácido oleico, presente en el aceite de oliva, que es el componente mayoritario en todas nuestras células. Tenemos aproximadamente un 40% de ácido oleico en nuestras membranas. Estas grasas poliinsaturadas son grasas saludables".

"El consumo de aceite de oliva, especialmente de aceite de oliva virgen, contribuye a regular el colesterol y a aumentar el colesterol bueno", asegura el catedrático de la Universidad de Granada.

"Además -continúa-, no podemos olvidar que el aceite de oliva, sobre todo el virgen, contiene también otros compuestos beneficiosos como vitamina E, polifenoles, terpenos, escualeno, etc. De esta forma, el consumo de aceite de oliva, característico de la Dieta Mediterránea, tiene una influencia positiva en la salud no solo por contener ácido oleico, sino también por contener estos otros compuestos positivos, que se ha demostrado en diversos estudios que realmente tienen un efecto para prevenir numerosas enfermedades crónicas".

 



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