Uno de cada 10 niños en edad escolar presenta alguna alergia alimentaria

  • |  Mediterránea Group
  • |  17-11-2020

Casi uno de cada diez niños en España sufre algún tipo de alergia alimentaria. Así lo demuestra el II Observatorio Mediterránea del Comedor Escolar, tras analizar los 19.693 menús escolares que sirve Mediterránea en España, entre los que la compañía tiene contabilizadas hasta 1.867 alergias diferentes. La relación supone una media en 2020 de un 9,48% de alumnos con alguna alergia alimentaria registrada. Un dato ligeramente superior al del 6,49% de 2019 y que supone casi el doble que en el curso 2017 – 2018 (5,95%).

“En los últimos años asistimos a un aumento progresivo de las alergias en los comedores”, explica Rocío Royo, Directora de Nutrición de Mediterránea y responsable del Observatorio. “Esto supone un doble reto: por un lado, ser muy exhaustivos en los protocolos para asegurar que no hay contaminación cruzada, y por otro, ser flexibles para que cada alumno reciba su dieta personalizada sin desatender sus necesidades nutricionales”.

Entre las alergias, la más frecuente este año es la alergia a las frutas y verduras (23,4%), que supera a la de los frutos secos, que fue la más frecuente en el Observatorio anterior. Aun así, esta alergia sigue siendo una de las más comunes, ya que ocupa el segundo lugar con un 18,9% del total. “Este dato probablemente se deba a que incluye los síndromes de alergia oral, reacción que solo produce enrojecimiento y picor en la boca, ya que, según los estudios, los alérgenos alimentarios que más habitualmente producen síntomas sistémicos son el huevo, la leche, los frutos secos, legumbres y el pescado”, asegura Gonzalo Galicia Poblet, pediatra especialista en Digestivo infantil del Hospital Universitario de Guadalajara y profesor asociado de Medicina en la Universidad de Alcalá (UAH).


Por otra parte, las alergias menos comunes son los aditivos (0,6%), el pescado (6,3%) y los mariscos y crustáceos (5,6%). Las mayores diferencias respecto a los datos recopilados en el curso escolar 2018-2019 son las frutas y verduras, que aumenta un 11,2% de un año para otro, los aditivos prácticamente desaparecen hasta representar un 0,6%, y las legumbres descienden también considerablemente hasta representar un 10,7%, cuando en 2019 alcanzaba el 15,79%.

“El hecho de que haya una alta representación de las alergias a las frutas y verduras, no significa que los alumnos sean alérgicos a todos los alimentos que estas categorías representan” asegura la Directora de Nutrición y Dietética.

 

El mito de la lactosa

Socialmente, tiende a confundirse la intolerancia a la lactosa con una alergia alimentaria, sin embargo, ni el componente de la leche que las produce, ni el mecanismo, ni los síntomas son los mismos.

Según los datos del Observatorio, la intolerancia a la lactosa representa un 13,17% de la casuística encontrada, aunque su prevalencia crece considerablemente de un año a otro, casi un 5%.

“Se trata de una intolerancia relativamente sencilla de manejar a nivel nutricional, ya que actualmente la industria alimentaria cuenta con alternativas sin lactosa”, explica Rocío Royo. “Para estos alumnos solemos prescindir de la leche y de los derivados lácteos en sus dietas, y revisar con atención las fichas técnicas de los productos, pues algunos pueden llevar lactosa entre sus ingredientes”. Aunque a este respecto conviene recordar que la mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa son capaces de tolerar los yogures por tratarse de productos fermentados en los que la cantidad de azúcar (lactosa) es menor.

 

Dietas especiales: casi el 1,5% de las dietas

Por primera vez en el Observatorio del Comedor Escolar, se han analizado las dietas con necesidades especiales entre los alumnos. Es decir, se han contabilizado las peticiones expresas de veto a ciertos alimentos o aditivos por recomendación médica o por criterios religiosos o de conciencia. El 1,43% de los menús incorpora alguna de estas variantes especiales. Aunque no representa una mayoría es un número que crece cada año, por lo que ahora la empresa lo tiene en cuenta.

La más común de estas dietas especiales es la dieta sin carne, solicitada por motivos de conciencia social, habitualmente por parte de familias vegetarianas o musulmanas. Este tipo de dieta sin carne y sin cerdo supone más de la mitad de los requerimientos especiales (59%).

En segundo lugar, con una presencia de casi el 15%, se encuentran las dietas hipocalóricas, que tienen menos aporte calórico. “La mayoría de las dietas bajas en calorías están asociadas a la obesidad infantil, una cuestión que nos preocupa especialmente, y por ello nuestros proyectos educativos van más allá de la alimentación. Fomentamos también las actividades físicas que, junto a una dieta equilibrada, son claves para prevenir la obesidad”, apunta la responsable de Nutrición de Mediterránea.

De hecho, señala que sus menús se basan en las guías publicadas por el Ministerio de Sanidad y las Consejerías de las diferentes Comunidades Autónomas para tener en cuenta la frecuencia de alimentos de los diferentes grupos, y en las recomendaciones de diferentes Sociedades Científicas para el cálculo del aporte nutricional. "Además, trabajamos en la información que facilitamos a las familias sobre las recomendaciones de cenas para completar la alimentación de los pequeños", agrega.

Las dietas para alumnos con diabetes representan un 12% del total, mientras que las menos solicitadas son las dietas hipercalóricas. “Los menús se personalizan hasta el punto de indicar las raciones por cada alumno, lo que implica una gran complejidad organizativa y logística. A menudo hablamos directamente con los padres para asegurar que se ajusta al máximo al tratamiento o necesidad específica del niño”, concluye Rocío Royo.

 

 

Quizá te interese ver estas noticias relacionadas:

 

Apúntate y recibe los sábados en tu correo una selección de las mejores noticias.

 



Puedes seguirnos