Alejandro María González Navech
Director de Innovación y Calidad en Pascual
En un sector alimentario en plena transformación, la calidad y la seguridad alimentaria ya no son solo sistemas de control, sino una cultura transversal que inspira, anticipa y conecta. Así lo vivimos en Pascual, donde la calidad es motor de negocio, confianza y diferenciación.
En el pasado, la calidad se entendía como un conjunto de normas, auditorías y controles. Hoy, esa visión ya no basta. La calidad y la seguridad alimentaria han dejado de ser un área aislada basada en el sistema y el control de calidad, para convertirse en una cultura transversal que impregna toda la organización.
En Pascual, creemos que la calidad no es un departamento que juzga, ni es solo responsabilidad de un equipo, sino una actitud colectiva que involucra a todas las funciones y personas de la empresa. Cada área, cada fábrica y cada profesional tiene el reto y la oportunidad de liderar con autoexigencia y excelencia, aplicando los principios de calidad en cada decisión y acción. El equipo de calidad es la punta de lanza movilizadora, que debe acompañar, comunicar y liderar con cercanía y ejemplo, promoviendo la mejora continua. Pero el verdadero impacto se logra cuando la calidad se vive y se exige en cada rincón de la organización, desde el origen hasta el consumidor. Así, la calidad se convierte en un valor diferencial y único de Pascual, percibido y apreciado por quienes confían en nuestros productos.
DEL SISTEMA A LA EMPATÍA: UNA NUEVA FORMA DE PENSAR
La calidad del futuro no se construye solo con procedimientos, sino con personas comprometidas, colaboración y propósito. Menos burocracia y más empatía. Menos “control” y más acción y liderazgo. Nuestro reto es implantar la calidad en el terreno, con actitud proactiva, cercanía y capacidad de respuesta. Porque la calidad no es un fin en sí mismo: es la herramienta que asegura que cada producto y proceso respete la promesa de credibilidad, origen, cuidado, beneficio y sabor que el consumidor espera.
No basta con cumplir o garantizar, debemos generar confianza, con una promesa de producto y ejecución excelente. Y en esa misión debemos trabajar juntos, conscientes de tener que mejorar continuamente, retándonos, y siendo muy exigentes con nuestra forma de actuar a lo largo de la cadena de suministro, del origen al lineal, nuestros procesos, nuestras materias primas y proveedores, nuestros productos.
LA SOCIEDAD DEL DATO: ANTICIPAR Y PREVENIR
Vivimos en una sociedad donde el dato es fundamental. Y en calidad, ese fundamento debe servir de base para anticipar y prevenir. El futuro pasa por:
• Trazabilidad avanzada y conexión digital: sistemas integrados y digitalizados para transparencia total y conocimiento inmediato, y específico.
• Modelización predictiva y diagnóstico en tiempo real: analítica avanzada para anticipar riesgos y reducir incertidumbre, minimizando los controles “a posteriori”.
• Tecnologías de detección temprana: sensórica inteligente y equipos compactos que permiten actuar antes de que surja el problema en cualquier punto de la cadena.
• Reducción de mermas y eficiencia operativa: soluciones que optimizan procesos y minimizan desperdicios.
• Nuevas tecnologías en el proceso: procesos más respetuosos con la materia prima, reflejados en la calidad sensorial y funcional.
• Calidad compartida, y anticipación en proveedor. Donde el trabajo colaborativo, la comunicación permanente y transparente, deben primar, al servicio del crecimiento mutuo y del valor diferenciador para consumidor y cliente.
• Superioridad como valor percibido: no solo en estudios organolépticos con consumidor o durante los desarrollos de innovación, sino como atributo tangible en cada producto en sí, en la ejecución comercial y en su presentación y disponibilidad en el punto de venta.
• Escucha activa del consumidor, mejora continua e innovación, centrada en las personas y la experiencia de usuario.
En Pascual, la calidad se traduce en acción y resultados tangibles:
• Mejor línea de Consumidor y Superioridad: hemos implantado paneles de cata internos y benchmarking sensorial. Apostamos por nuevas tecnologías, como la tecnología de análisis por espectroscopía de infrarrojo cercano (NIR) para asegurar la superioridad organoléptica, repetibilidad y cumplimiento de la promesa de calidad, en cualquier producción.
• Calidad Predictiva: aspiramos a trabajar modelos predictivos y machine learning sobre los datos históricos de calidad, junto a IoT e IA, para anticipar desviaciones antes de que ocurran. El uso de NIR portátil nos permitirá predecir la calidad desde el origen al consumidor, optimizando controles y minimizando riesgos.
• Optimización de Laboratorios: estamos modernizado nuestros equipamientos, y laboratorios, con nuevos sistemas de análisis rápidos y precisos desde el impacto positivo en una calidad superior y diferencial y un modelo de sostenibilidad. Esto permitirá reducir los tiempos de análisis de días a horas, favoreciendo una toma de decisiones más ágil, una liberación de producto mucho más rápida, y una detección temprana de incidencias, con impacto positivo en la eficiencia, la calidad percibida por nuestros clientes y consumidores, y en la sostenibilidad.
Estos proyectos no solo buscan mejorar la eficiencia y reducir costes, sino también reforzar la confianza del consumidor y la reputación de la marca, alineando la calidad con la estrategia de negocio y la sostenibilidad.
La calidad también es clave en el canal Horeca, un canal fundamental para Pascual, y donde la exigencia y la experiencia del consumidor se elevan al máximo nivel. En Pascual, trabajamos para que nuestros productos y procesos respondan a esa expectativa, ofreciendo soluciones para el hostelero que combinan calidad, innovación y una experiencia sensorial muy cuidada. Nuestra presencia en HIP – Horeca Professional Expo, el gran evento de referencia para la hostelería, refleja este compromiso: llevar la calidad más allá del producto, hacia la experiencia completa del cliente y del consumidor en el entorno profesional.
CALIDAD COMO MOTOR DE NEGOCIO Y CONFIANZA
Una mejor calidad significa una mayor satisfacción, más valor diferencial, más negocio y menos costes. La calidad no es un coste, es una inversión estratégica. Es la fuerza que conecta el propósito y los valores de la empresa con la experiencia del consumidor. Y esa experiencia debe ser el verdadero indicador de éxito.
LA CALIDAD NO ES UN SISTEMA QUE CONTROLA, DEBE SER UNA CULTURA QUE INSPIRA: ANTICIPA, CONECTA Y TRANSFORMA PARA CUMPLIR LA PROMESA AL CONSUMIDOR
La calidad no puede ser un área aislada; debe ser una actitud que se vive en cada decisión, en cada proceso y en cada persona. Es la fuerza que nos reta a innovar, a mejorar, a colaborar y a poner al consumidor en el centro. Porque cuando la calidad se vive, no se controla: se comparte y se percibe.
Y ahí reside nuestro mayor valor y nuestra mayor responsabilidad.