Frutifresh

El reto técnico de reducir plástico en un envase de IV gama

Vicente Peris

17 de septiembre, 2026

El reto técnico de reducir plástico en un envase de IV gama


Reducir un 19,5% el plástico de un envase de fruta fresca cortada puede parecer, sobre el papel, una simple cuestión de aligeramiento. En la práctica, exige reajustar distintas variables técnicas para mantener intactas sus prestaciones. El nuevo envase desarrollado por Vicente Peris para su piña cilindro marca Frutifresh es un ejemplo de ese equilibrio.

La nueva tarrina de piña cilindro pasa de 28,7 a 23,1 gramos por unidad, una reducción de 5,6 gramos que equivale aproximadamente al 19,5% del plástico utilizado. El trabajo se ha realizado tanto sobre el cuerpo del envase, que reduce su peso de 22,9 a 18,3 gramos, como sobre la tapa, que pasa de 5,8 a 4,8 gramos. El conjunto está fabricado en polipropileno (PP), incorpora un 10% de material reciclado y mantiene una reciclabilidad del 100%.

Sin embargo, reducir gramaje era solo una de las condiciones del desarrollo. En un producto de IV gama, el envase interviene directamente en distintas fases del proceso y debe responder a unas exigencias específicas. Tiene que funcionar correctamente durante el envasado y el termosellado, soportar las condiciones de refrigeración, proteger la fruta durante su manipulación y transporte y mantener sus prestaciones durante toda la vida comercial del producto.

Por ello, el trabajo realizado sobre la nueva tarrina partió de una premisa: utilizar menos material sin trasladar esa reducción a una pérdida de funcionalidad.

 

Flexibilidad y comportamiento durante el proceso

Uno de los aspectos trabajados específicamente en este nuevo envase ha sido su flexibilidad. Para conseguirla se ha trabajado sobre la proporción de copolímero en la formulación del polipropileno, buscando una tarrina menos rígida, más manejable y con una mejor respuesta a las distintas condiciones a las que se ve sometida durante el proceso.

La diferencia es especialmente relevante a temperaturas bajas. El aumento de la flexibilidad permite que el envase se adapte mejor a determinados esfuerzos y mejora su comportamiento en las condiciones de frío propias de la producción y conservación de fruta fresca cortada. El desarrollo responde así tanto a las condiciones de trabajo en sala blanca como a las necesidades posteriores de conservación del producto.

Esta mayor flexibilidad consigue acompañar mejor las sucesivas fases por las que pasa el envase desde la producción hasta su llegada al consumidor.

Estas propiedades tienen continuidad en la distribución, donde la tarrina debe mantener su funcionalidad durante el transporte, la exposición en el lineal y las diferentes operaciones de manipulación asociadas a su recorrido comercial.

 

El equilibrio entre flexibilidad y transparencia

Los ajustes realizados en la formulación para mejorar la flexibilidad y el comportamiento del envase introducían, sin embargo, otro condicionante: la transparencia de la tarrina podía verse reducida. La incorporación del 10% de material reciclado tenía también incidencia sobre esta propiedad.

La transparencia era precisamente otro de los requisitos que Peris había establecido para el nuevo envase de piña cilindro. En fruta fresca cortada, poder observar directamente el producto permite apreciar aspectos como su color y apariencia. El envase debía incorporar las mejoras buscadas sin perder esa capacidad de mostrar la fruta.

Para compensar esta circunstancia se realizaron diferentes ajustes en la formulación del polipropileno, orientados a mantener la transparencia y el brillo del envase sin renunciar a las propiedades mecánicas buscadas. El resultado permite alcanzar un mejor equilibrio entre flexibilidad, funcionalidad y visibilidad del producto.

Este trabajo muestra una de las particularidades del desarrollo de packaging: las variables no funcionan de forma aislada. A las propiedades mecánicas y ópticas del material se suman factores como la incorporación de material reciclado o la reducción de gramaje, por lo que cualquier modificación debe valorarse en el conjunto del envase.

Junto al aligeramiento, otro de los criterios aplicados al nuevo envase, y esencial para la empresa, ha sido mantener su reciclabilidad. Algo que han conseguido, ya que tanto el cuerpo como la tapa son de polipropileno y el conjunto mantiene una reciclabilidad del 100%.

 

Del gramaje a la eficiencia del conjunto

El trabajo sobre el envase de piña cilindro es el desarrollo más reciente de Peris, pero el aligeramiento de envases forma parte de un trabajo más amplio realizado en los últimos años sobre distintas referencias de su división de IV gama.

Entre las actuaciones anteriores se encuentra la sustitución de tarrinas de 11,7 gramos por formatos de 8,5 y 9,7 gramos. En otras referencias se pasó de envases de 21,7 gramos a otros de 18 gramos. Estas reducciones permitieron disminuir progresivamente la cantidad de plástico utilizada sin abandonar los requisitos de conservación y funcionamiento que exige la fruta fresca cortada.

El análisis tampoco se limita necesariamente a la tarrina considerada de forma individual. El formato, sus dimensiones y su comportamiento durante el transporte tienen consecuencias sobre otras fases de la cadena. Un envase correctamente dimensionado y con una respuesta adecuada a la manipulación puede mejorar también las operaciones de acondicionamiento y distribución.

De ahí que cada modificación requiera valorar el conjunto del proceso. Unos pocos gramos menos por unidad adquieren una dimensión diferente cuando se trasladan a miles de tarrinas, pero esa reducción solo resulta válida si el envase continúa realizando correctamente su función.

 

Optimizar cada componente del envase

El trabajo desarrollado por Peris para el envase de piña cilindro Frutifresh refleja una manera de abordar la mejora del packaging basada más en la optimización que en cambios radicales de material.

Reducir el peso de una tarrina no consiste únicamente en fabricar la misma pieza con menos plástico. Cada modificación obliga a revisar cómo afecta al conjunto de prestaciones del envase y a encontrar el equilibrio adecuado entre comportamiento mecánico, transparencia, reciclabilidad y eficiencia de uso.

En el caso de la piña cilindro, este trabajo ha permitido reducir gramaje, incorporar material reciclado y mejorar el comportamiento del envase sin renunciar a las prestaciones que exige la IV gama.

Son actuaciones que, sumadas a otros desarrollos realizados anteriormente en tarrinas y etiquetado, responden a una misma lógica: analizar cada elemento del envase y determinar dónde existe margen para reducir material, mejorar sus prestaciones o facilitar su reciclabilidad.

En IV gama, donde el packaging acompaña a un producto fresco y listo para consumir durante todo su recorrido comercial, el objetivo no es simplemente utilizar menos plástico.

El verdadero reto técnico consiste en conseguir que cada gramo de material utilizado cumpla mejor su función. Y ese es el camino que llevan tiempo recorriendo en Vicente Peris.


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