Semana Santa y los platos de la gastronomía de vigilia

Ajustar el tiempo de cocción respetando los pescados en fresco, fundamental para un resultado final delicioso

El talento y el saber hacer de generaciones de cocineros y responsables de los menús caseros, aplicado a través de los siglos, han hecho posible que de una prohibición religiosa nazca un recetario excelente, tanto desde el punto de vista de su composición nutricional como de sus aromas, texturas y sabores. La gastronomía de vigilia, ejemplo de aprovechamiento, de estacionalidad y de producto de proximidad donde los haya, se ha construido atávicamente sobre los pescados en salazón. Se trataba de la única alternativa disponible con unas mínimas garantías sanitarias para poder alimentar a una población marcada por la escasez crónica.

La revolución que viene del frío

Gracias a la implantación de una baja temperatura constante, que no sube de cuatro grados centígrados y no baja de cero, las doradas, lubinas y corvinas de Crianza de Nuestros Mares alcanzan los puntos de venta con la máxima frescura.

En apenas 24 o 36 horas, están listas para que los consumidores disfruten de ellas.

Ya no es imprescindible ir a buscar pescados en salazón al otro punto del planeta, cuando existe una opción tan deliciosa como sostenible, criada con las máximas garantías de calidad y seguridad alimentaria, en nuestro propio territorio.

La frescura insuperable, característica de los pescados procedentes de las aguas de mar abierto de las costas españolas, es el secreto de su delicada textura. Una delicadeza que hay que tener en cuenta a la hora de implementar las doradas, lubinas y corvinas en las elaboraciones tradicionales de cocina de vigilia. Los guisos con legumbres, como los garbanzos, o con verduras, como las espinacas, resultan igual de exquisitos siempre y cuando respetemos el tiempo de cocción de los pescados de Crianza de Nuestros Mares con los que los vayamos a elaborar.

Cocción en dos tiempos

Una forma sencilla de obtener unos deliciosos platos cuaresmales de cuchara es utilizar las partes menos nobles de los pescados, como las espinas, la cabeza o la piel, para hacer un caldo con el que cocer las legumbres.

Cuando están en el último tramo de su cocción, se incorporan los trozos de dorada, lubina o corvina. Una forma de conseguir legumbres tiernas y sabrosas y pescados en su punto óptimo de cocción.

Además de los tradicionales pucheros de vigilia, las doradas, lubinas y corvinas de Crianza de Nuestros Mares se integran a la perfección en las elaboraciones más clásicas de nuestro recetario cuaresmal y marino. Marmitakos, a la marinera o con almejas, son algunos de los platos de siempre con la calidad y frescura que garantiza el sello de origen de crianza de nuestros mares.

Desde crianza de nuestros Mares dejan algunas de las recetas de gastronomía de vigila que permiten disfrutar de todo el sabor del pescado de forma sencilla.



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